viernes, 10 de diciembre de 2010

1,2,3 ya!

Cuando vas a cruzar los ríos importantes de tu vida en barca, no sabes si tendrás la capucha puesta o si lloverá hasta muy tarde.
Cuando vas caminando hacia París, paso por paso, necesitas mirar la huella que vas dejando, para recordarla, no debe ser fácil, ir y venir sin conocer la forma de tus pies.
Allí después de unos kilómetros en las montañas de los pirineos, o después de los límites de la playa vasca, sabes que estas entrando en París.
Ya queda poco, ya estamos aquí, que haremos ahora con solo unos metros a los grandes edificios. Sólo queda dirigirnos a ellos. París.
En el momento en que te plantas en los campos elíseos ya sabes que calle coger, donde está el lugar donde dormir. Un pequeño apartamento de nuestros amigos Marie e Pancracio.
Las calles de color gris, no parecen ocultar las luces de colores de las ventanas, gente con otras vidas, tocan piano y silban, también se desean entre las sabanas.
Ahora que hemos llegado nos diremos, palabras, sonidos, tus razones sobre el corazón.
Cruzando la calle, entro en la tienda de bombones de chocolate, ahora solo somos de color negro.
Todo ahora se embarradura de chocolate, las casas,las palomas, las farolas, el sabor nos rodea, en toda la escalinata.

Nos diremos al oído. ,...,...,

Enciendes un cigarrillo de liar, subes las escalerillas,
echamos a correr cuando vemos una plaza entera con bancos, cantamos bajo la mirada atenta de unos niños, que corren entre nosotros, a veces parecen cantar las mismas canciones que nosotros, corren con Eses y círculos como si lo ralentizaras con mi videocámara.
Cuento los círculos. Creo que tengo los mismos círculos.
Cuando sabes que tienes un huracán frente a ti, sabes volar y solo tienes que mirar hacia arriba el agujero creado en el cielo y dejarte llevar hasta que te expulse tumbándote cuidadosamente en el suelo.
...Besos

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